martes, 10 de marzo de 2009

La Belleza como Estrategia

¿Qué es la belleza? Uno la reconoce cuando la ve, eso es seguro, pero ¿qué es?. Resulta ser que la belleza es un atributo evolutivo de gran relevancia. Un organismo necesita invertir energía para ser bello, como lo demuestra el hecho de que es imposible encontrar una piel saludable en un animal enfermo, principalmente porque mantener una piel atractiva es muy “caro”. Así, un ciervo enfermo no es tan espectacular como uno sano o un chimpancé deforme no será tan agradable como uno sin ese defecto. Como resultado, la mayoría de las criaturas evolucionan en sus definiciones de belleza de modo tal que puedan asimilarse a las de aquellas del grupo que son más sanas.

Los seres humanos han adoptado estas estrategias de “atracción” como una norma cultural. Conozco una mujer que va a gastar casi 3 millones de pesos en peluquería durante el 2009 (esto es como 60 mil pesos semanales), lo que implica que industrias completas puedan basar su negocio en gente que gasta tiempo y dinero en conseguir belleza física temporal. Existen edificios que construyen lobbies de acceso que raramente usan y enormes atrios con grandes ventanas y mucho espacio vacío que no tiene ninguna utilidad. Es un desperdicio, es muy caro y es hermoso. Es hermoso porque lo hermoso es caro.

Pero detengámonos un momento y pensemos sobre la relación que existe entre lo “caro” y lo “bello”. ¿Usted hace algo bello?. Puede ser la forma en que escribe cartas en manuscrito o lo que le agrega de extra a un producto, aún si esto no es eficiente. A veces la eficiencia puede también ser hermosa, pero solo cuando toma mucho esfuerzo adicional conseguirla. Los productos ordinarios casi nunca son bellos y los productos austeros pueden serlo únicamente cuando se ha invertido realmente esfuerzo en concebirlos de esta manera.

Nuestra preferencia por la belleza se hace evidente aún en aquellas personas con menos sensibilidad ya que todos somos consumidores de belleza y tratamos a la gente y productos en forma diferente cuando pensamos que estos son bellos. La razón por la cual la gente y las organizaciones invierten tanto tiempo en belleza es porque lo bello siempre es más rentable. Así por ejemplo, un proyecto con buenas terminaciones, materiales armónicamente combinados y buena volumetría es más bello y genera mayor preferencia, aunque sea más caro de producir.

Parece ser verdad que esta condición de bello implica cierto tipo de escasez ya que cuando todo el mundo la tiene, deja de existir esta cualidad (los bebes son hermosos porque el tiempo que dura esta etapa es muy corto… es un efecto temporario que está garantizado), lo que nos lleva a concluir que la belleza no solo es una condición física sino una señal de exclusividad, algo que no todos tienen. En cualquier caso, invertir en que nuestros proyectos sean bellos solo puede traer mejores resultados, más aún en un mercado donde la mayoría de los consumidores son cada vez más exigentes y donde el precio ya no es un factor de diferenciación.

Marcelo Bauzá
Dinamia

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